Dificultad persistente para iniciar (>30 minutos) y/o mantener el sueño, a veces asociado a un sueño de mala calidad a pesar de tener la oportunidad y circunstancias adecuadas para dormir.
Se acompaña de disfunción diurna como fatiga, cansancio, alteración del humor con irritabilidad, fallas en la atención, concentración, memoria; disfunción social, laboral y/o escolar; disminución de la motivación, energía e iniciativa; Incremento del riesgo de errores/accidentes en el trabajo y/o mientras maneja; tensión muscular y cefalea.
Insomnio a corto plazo (< 3 meses): suele estar relacionado con situaciones estresantes.
Insomnio a largo plazo (> 3 meses): persistente y autoperpetuante (dejan de vincularse con precipitantes y adoptan vida propia)
Es una patología muy frecuente en la población general. Se estima que un 10 a 15% de la población padece insomnio crónico y un 35% ha sufrido un insomnio ocasional o transitorio en situaciones estresantes.
Lo más frecuente es que sea de tipo psicofisiológico: donde hay un trastorno de tensión somatizada y asociaciones aprendidas que impiden el sueño.
En este tipo de insomnio intervienen factores predisponentes, como la tendencia a la preocupación y rumiación excesiva, actitud hiperexigente, presiones laborales, familiares y/o sociales. Sobre estos factores predisponentes actúan factores precipitantes que desencadenan el insomnio, principalmente situaciones de estrés. A medida que pasa el tiempo aparecen los factores perpetuantes, que determinan que el insomnio se mantenga en el tiempo. Dentro de los factores perpetuantes están la alteración de la higiene de sueño, condicionamiento negativo con respecto al descanso y realización de estrategias maladaptativas que en su conjunto impiden recuperar la habilidad natural de dormir.
Hay que tener en cuenta que a veces es un fenómeno comórbido, es decir se presenta simultáneamente con otras enfermedades.
Uso o abuso de sustancias
Enfermedades clínicas (ej. Dolor)
Trastornos de sueño como apneas del sueño, síndrome de piernas inquietas, parasomnias etc
Desórdenes mentales como depresión-ansiedad
En este tipo de insmnio intervienen factores predisponenetes (Biológicos: estado de hiperarousal; Psicológicos: preocupación / tendencia a rumiar excesivamente; Sociales: presiones laborales /familiares;
sobre estos factores predisponentes actúan los factores precipitantes que desencadenan el insomnio (Biológicos: enfermedades /accidentes; Psicológicos: estrés; Sociales: separación; catástrofes ambientales; mudanza);
una vez que pasa el tiempo los factores precipitantes disminuyen y aparecen los factores perpetuantes que determinan que el insmnio se mantenga en el tiempo (Estrategias maladaptativas; Efecto de condicionamiento; Abuso de sustancias y Alteración de higiene del sueño).
Muchas veces es un fenómeno comorbido, es decir se presenta simultáneamente con otras enfermedades.
Tensión somatizada: hiperactivación somática durante el proceso de conciliación del sueño
Asociaciones aprendidas: los pensamientos negativos relacionados con la dificultad para dormir se asocian con el ambiente de la habitación. El repetido emparejamiento de las claves relacionadas con el sueño con el hecho de permanecer despierto permite que las claves relacionadas con el sueño desencadenen respuestas de activación.
En este tipo de insmnio intervienen factores predisponenetes (Biológicos: estado de hiperarousal; Psicológicos: preocupación / tendencia a rumiar excesivamente; Sociales: presiones laborales /familiares;
sobre estos factores predisponentes actúan los factores precipitantes que desencadenan el insomnio (Biológicos: enfermedades /accidentes; Psicológicos: estrés; Sociales: separación; catástrofes ambientales; mudanza);
una vez que pasa el tiempo los factores precipitantes disminuyen y aparecen los factores perpetuantes que determinan que el insmnio se mantenga en el tiempo (Estrategias maladaptativas; Efecto de condicionamiento; Abuso de sustancias y Alteración de higiene del sueño).
Las personas con insomnio crónico pueden sufrir fatiga, preocupaciones y deterioro del funcionamiento diario.
El insomnio es el principal factor de riesgo para depresión y ansiedad.
El diagnóstico se basa en una historia clínica detallada donde se indaga sobre la rutina del sueño, la presencia de síntomas de otras patologías de sueño, antecedentes psicopatológicos y/o de enfermedades crónicas, uso de fármacos, etc.
En los casos donde se sospecha la presencia de otro trastorno de sueño como apenas del sueño o movimientos periódicos de piernas se realiza estudio de polisomnografía.
El tratamiento de elección es la terapia cognitiva-conductual. Es el único que ha demostrado beneficios a corto y largo plazo.
Si bien en algunos casos se pueden utilizar hipnóticos, es importante usarlos por períodos cortos de tiempo, dado que su uso prolongado no demostró beneficio alguno y si efectos adversos como tolerancia, dependencia y abuso.
El tratamiento se basa en tratar las patologías asociadas y en caso de que persista el insomnio o sea del tipo psicofisiológico el tratamiento es una terapia cognitivo-conductual y/o fármacos hiponóticos.
El tratamiento se basa en tratar las patologías asociadas y en caso de que persista el insomnio o sea del tipo psicofisiológico el tratamiento es una terapia cognitivo-conductual y/o fármacos hiponóticos.