Conoce las causas, consecuencias y tratamientos de las condiciones más comunes.
INSOMNIO: Comprendiendo la Dificultad para Dormir
El insomnio es un trastorno del sueño que hace difícil conciliar el sueño o mantenerlo durante la noche. Como consecuencia, las personas con insomnio experimentan fatiga durante el día, irritabilidad, bajo estado de ánimo y dificultades para concentrarse o prestar atención, lo que afecta su capacidad para funcionar de manera óptima.
El insomnio es muy común. Aproximadamente entre un 10% y 15% de la población sufre de insomnio crónico, mientras que alrededor del 35% ha experimentado insomnio ocasional en momentos de estrés.
Insomnio de corto plazo: Dura menos de tres meses y suele estar relacionado con situaciones estresantes, como problemas en el trabajo o eventos personales.
Insomnio crónico: Ocurre más de tres veces por semana y dura más de tres meses. Aunque puede comenzar por un factor estresante, con el tiempo se mantiene por sí solo, desvinculado de la causa inicial.
El insomnio se produce por un estado de hiperalerta que interfiere con la capacidad de dormir.
Generalmente, comienza con factores precipitantes, como el estrés, en personas predispuestas, como aquellos con tendencia a preocuparse excesivamente o con un perfil perfeccionista. A partir de ahí, el insomnio puede volverse crónico debido a factores que lo perpetúan, como malos hábitos de sueño, pensamientos negativos asociados al descanso, y estrategias ineficaces para lidiar con el problema.
Además, el insomnio puede aparecer junto con otras afecciones como la depresión, la ansiedad, problemas respiratorios durante el sueño, enfermedades neurodegenerativas o el dolor crónico.
El insomnio crónico puede tener un impacto significativo en la calidad de vida. Las personas que lo padecen suelen experimentar fatiga, preocupación constante y un deterioro en su capacidad para funcionar durante el día, lo que afecta tanto el rendimiento laboral como las relaciones personales.
Además, el insomnio es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar depresión y ansiedad, lo que resalta la importancia de abordarlo de manera oportuna y efectiva.
El tratamiento de primera línea para el insomnio es la terapia cognitiva-conductual (TCC-I). Esta terapia ha demostrado ser eficaz tanto a corto como a largo plazo, ayudando a las personas a modificar los pensamientos y comportamientos que interfieren con su descanso.
En algunos casos se puede recurrir al uso de medicamentos hipnóticos para facilitar el sueño. Sin embargo, es fundamental que estos se utilicen por períodos cortos, que su uso prolongado no ha mostrado beneficios significativos y puede conllevar efectos secundarios como tolerancia, dependencia o incluso abuso.
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HIPERSOMNIAS DE ORIGEN CENTRAL
Las hipersomnias de origen central son trastornos caracterizados por una dificultad para mantener el estado de alerta, cuyo origen se encuentra en el sistema nervioso central. El principal síntoma es la somnolencia excesiva, que puede presentarse tanto en situaciones pasivas, como estar sentado o leyendo, como en actividades activas, como conduciendo o manteniendo una conversación. Esta condición puede ir acompañada de actividades automáticas sin recuerdo, problemas de memoria, déficit de atención y alteraciones del estado de ánimo.
Narcolepsia: Un Trastorno Neurológico Crónico
Una de las principales hipersomnias es la narcolepsia, un trastorno neurológico crónico causado por la pérdida de neuronas en el hipotálamo, responsables del control de la vigilia. Además de la somnolencia excesiva, en algunos casos se presenta cataplejía, episodios de pérdida súbita del tono muscular que pueden provocar la caída de la cabeza, la mandíbula o incluso del cuerpo entero, sin pérdida de conciencia. Otros síntomas asociados incluyen alucinaciones y parálisis del sueño, una incapacidad temporal para moverse al entrar o salir del sueño.
Para realizar el diagnóstico lo primero que se debe evaluar es si la persona está durmiendo las horas necesarias durante la noche. Y además, es fundamental descartar la presencia de otros trastornos del sueño que puedan estar contribuyendo a esta sensación de somnolencia excesiva. Para evaluar la presencia de somnolencia excesiva, se utilizan escalas como la de somnolencia de Epworth. El diagnóstico definitivo requiere una polisomnografía con oximetría y un test de latencias múltiples del sueño. En el caso de la narcolepsia, se pueden realizar estudios genéticos para detectar antígenos leucocitarios humanos, así como medir los niveles de hipocretina en el líquido cefalorraquídeo.
El tratamiento de las hipersomnias de origen central busca aliviar los síntomas. Esto implica cambios en los hábitos de sueño y, en muchos casos, el uso de medicamentos estimulantes para mantener la vigilia durante el día. En situaciones de cataplejía o parálisis del sueño, también se prescriben fármacos específicos para controlar estos síntomas.
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PARASOMNIA
Son comportamientos inapropiados o experiencias no deseadas que ocurren durante el sueño. Se produciría por la activación de áreas cerebrales que en el sueño tendrían que estar inactivas.
Tipos de Parasomnia
Pesadillas: Se caracterizan por un despertar brusco y recuerdos de sueños aterradores, ocurren en el sueño REM y son más frecuentes en la segunda mitad de la noche. Situaciones de estrés pueden aumentar su frecuencia y, si son intensas y recurrentes, afectan el día a día. También pueden ser causadas por ciertos fármacos.
Despertar confusional: comienza lentamente con sollozos y gemidos, y quienes lo experimentan no suelen recordar el evento.
Terrores nocturnos: inician de forma abrupta, con gritos y activación del sistema nervioso, y tampoco son recordados al despertar.
Sonambulismo: permite realizar
acciones mientras se duerme, sin
responder a estímulos externos. Es
recomendable no despertar al sonámbulo, sino acompañarlo de vuelta a la cama, ya que puede sentirse confundido al despertar.
Desorden conductual del sueño REM: implica movimientos y vocalizaciones durante el sueño REM, siendo más común en mayores de 60 años y asociado a enfermedades neurodegenerativas como Parkinson y demencias, así como en casos de narcolepsia.
Nos basamos en una adecuada historia clínica, en ocasiones es necesario realizar un video-polisomnografía para el diagnóstico diferencial con otras patologías y para identificar si se asocia a algún trastorno de sueño como apneas del sueño que pueda desencadenar los episodios.
Es importante tomar medidas de seguridad para evitar caídas y/o lesiones, como sacar objetos punzo cortantes de la habitación, bloquear ventanas, colocar colchón al costado de la cama, usar barandas acolchadas, etc. En algunos casos se pueden utilizar fármacos.
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DISTURBIOS RESPIRATORIOS DEL SUEÑO
Los trastornos respiratorios del sueño abarcan diversas alteraciones respiratorias que ocurren durante el sueño, incluyendo apneas obstructivas, apneas centrales e hipoventilación. Las apneas obstructivas son las más comunes, afectando al 30% de los hombres y al 20% de las mujeres.
Consisten en el cierre temporal de la vía aérea durante el sueño, lo que provoca una disminución del oxígeno y una mala calidad del sueño. Esto resulta en fragmentación del sueño, haciendo que la persona se despierte con sensación de cansancio y somnolencia diurna. A menudo se asocian con ronquidos, episodios de ahogo, necesidad frecuente de orinar durante la noche y dolores de cabeza al despertar. La pareja puede notar pausas en la respiración.
La causa más frecuente es la obesidad. Sin embargo,
el 25 % de los pacientes con este diagnóstico no son
obesos y tienen algún problema anatómico o
funcional en la vía aérea.
Recurrimos a la Polisomnografía con Oximetría o poligrafía con oximetría. La indicación depende de las comorbilidades del paciente. El diagnóstico y la gravedad de la condición se estiman midiendo el índice de apneas-hipopneas, es decir, el número medio de apneas e hipopneas por hora de sueño y los niveles de desaturaciones de oxígeno.
El tratamiento depende de la causa. Podemos indicar CPAP que es un dispositivo de presión continua o en algunos casos se puede necesitar una cirugía de la vía aérea o dispositivos de avance mandibular. Explicamos sobre qué es y cómo se utiliza el CPAP en este video.
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SINDROME DE PIERNAS INQUIETAS
El síndrome de piernas inquietas se caracteriza por una sensación displacentera en las piernas, como escalofríos, hormigueo, dolor o quemazón, que provoca la necesidad de moverlas para aliviarse. Esta sensación ocurre generalmente en reposo, especialmente antes de dormir, y afecta entre el 5% y el 10% de la población, siendo leve en la mayoría de los casos. Las mujeres tienen mayor riesgo de padecerlo, y suele haber una historia familiar asociada. Es más frecuente durante el embarazo y puede relacionarse con la falta de hierro, aunque en muchos casos no se identifica una causa específica.
Este síndrome se asocia con insomnio y, en algunos casos, con los Movimientos Periódicos de las Piernas, que consisten en patadas involuntarias durante la noche que fragmentan el sueño, sin que la persona sea consciente de estos movimientos.
El diagnóstico se realiza a través de una consulta médica, donde se evalúa el cuadro clínico. En algunos casos, puede ser necesaria una polisomnografía con vídeo para un análisis más detallado.
El manejo incluye cuidados personales como masajes y baños de agua fría, así como una adecuada higiene del sueño. En casos de déficit de hierro, se puede considerar su reposición, y los medicamentos del grupo de alfa 2 delta ligandos también pueden ser útiles.
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OBESIDAD
La obesidad es una enfermedad crónica, metabólica, inflamatoria, genética multifactorial. Se caracteriza por el exceso de grasa corporal. Interactúan la genética, el ambiente y la conducta.
Es un factor de riesgo cardiometabólico. Puede estar asociada con
otras enfermedades como la insulinoresistencia, diabetes, HTA,
hipotiroidismo, dislipemia, hígado graso, cardiopatías, apnea del sueño,
síndrome de ovario poliquistico, litiasis vesicular, artrosis , cáncer.
El tratamiento se basa en varios pilares:
Cambios en los hábitos: Ajustes en la alimentación, actividad física y sueño.
Aspectos psicológicos: La salud mental es clave.
Tratamiento farmacológico: Medicamentos pueden ser necesarios.
Intervenciones quirúrgicas: Opciones para casos específicos.
Es fundamental consultar a un profesional especializado, ya que el enfoque es multidisciplinario e involucra a varios expertos. La obesidad no es solo falta de voluntad y no se soluciona únicamente con dietas o ejercicio.
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