Consiste en el cierre transitorio de la vía aérea mientras dormimos. El cierre de la vía aérea determina una bajada en el oxígeno en sangre y/o fragmentación del sueño que ocasiona somnolencia diurna, fallas cognitivas como alteración en la atención, concentración y memoria. Es frecuente que se asocia a ronquidos.

La causa más frecuente es la obesidad. Sin embargo el 25 % de los pacientes con diagnóstico de Síndrome de Apneas Obstructivas del Sueño no son obesos.

El 2% de las mujeres y el 4% de los hombres tienen esta patología.

El diagnóstico se realiza a través de una polisomnografía con oximetría.

El tratamiento depende de la causa. Puede ser dispositivos de presión positiva conocidos como CPAP, cirugía de la vía aérea, o dispositivos de avance mandibular.  El CPAP es un aparato pequeño que va conectado al paciente a través de una mascarilla, que toma aire ambiente y suministra aire a una presión más elevada a la vía aérea, impidiendo el colapso de la misma y de esta forma permite que el sujeto respire normalmente durante el sueño.

Es importante su diagnóstico y tratamiento, especialmente las formas moderadas y severas, dado que aumentan el riesgo de accidentes automovilísticos, laborales y/o domésticos. Además alteran el rendimiento laboral, escolar, familiar y social. Y se asocia a un incremento del riesgo de eventos vasculares como infartos cardíacos, accidentes cerebro vasculares, arritmias cardíacas, diabetes, etc.